Ser mamá ha sido, desde siempre, algo muy importante para las personas y las sociedades. Pero el valor que se le ha dado a la maternidad no siempre ha sido el mismo. A veces se ha visto como algo sagrado, otras veces como una obligación, y poco a poco ha ido cambiando la forma en…
Ser mamá ha sido, desde siempre, algo muy importante para las personas y las sociedades. Pero el valor que se le ha dado a la maternidad no siempre ha sido el mismo. A veces se ha visto como algo sagrado, otras veces como una obligación, y poco a poco ha ido cambiando la forma en que se reconoce su importancia.

1. En las civilizaciones antiguas: madres y diosas
En culturas como la egipcia, la griega o la romana, ser madre era muy importante porque las mujeres traían al mundo a los futuros ciudadanos, soldados o reyes. Incluso había diosas dedicadas a la maternidad, como Isis o Deméter, lo que mostraba que ser madre era algo valioso y respetado. Pero, a pesar de eso, muchas veces las mujeres no tenían poder real: su rol era tener hijos y cuidar del hogar.


2. En la Edad Media: la madre como figura religiosa
Con la influencia del cristianismo, la imagen de la madre ideal fue la Virgen María: una mujer buena, pura y dedicada a sus hijos. La maternidad se veía como algo noble, pero también como un deber que debía cumplirse sin cuestionamientos. Las mujeres eran valoradas si eran buenas madres y esposas, y si seguían lo que decía la Iglesia. No había mucho espacio para decidir por sí mismas.


3. En el Renacimiento y la Ilustración: un poco más de voz
Durante estas épocas empezaron a cambiar algunas ideas. Se empezó a hablar más sobre la educación de los niños y el papel de las madres en ese proceso. Algunos pensadores dijeron que las madres eran clave para formar personas buenas. Sin embargo, aunque se empezó a valorar más su rol, todavía se esperaba que las mujeres se quedaran en casa y no participaran mucho en la vida pública

4. En el siglo XIX: madres al servicio de la sociedad
Con la llegada de las fábricas y las ciudades modernas, ser madre pasó a ser casi un trabajo patriótico. Se decía que las mujeres tenían que criar hijos sanos, trabajadores y obedientes para el bien del país. Se valoraba mucho que una mujer fuera madre, pero solo si cumplía con lo que se esperaba de ella. No podía decidir libremente si quería ser madre o no. Era algo que “le tocaba”.

5. En el siglo XX: madres con voz propia
En el siglo XX, las mujeres empezaron a luchar por sus derechos: el derecho a votar, a estudiar, a trabajar, y también a decidir sobre su maternidad. Se empezó a hablar del derecho a elegir si se quiere o no ser madre, y de tener hijos cuando una lo decide, no cuando la sociedad lo impone, es importante observar que la maternidad se posterga a épocas en que la mujer es más madura y esto en muchas ocasiones repercute en embarazos difíciles, o en casos de infertilidad, al no observar el proceso natural del desarrollo fértil de la mujer


Por otro parte también se ha luchado por beneficios para obtener por condiciones justas para las madres trabajadoras, como licencias y guarderías. Poco a poco, la maternidad se fue reconociendo como algo valioso, pero no obligatorio, ya que no todas las mujeres necesitan forzosamente ser madres.
6. En el siglo XXI: muchas formas de ser madre
La maternidad se valora no solo porque es dar vida, sino porque implica cuidado, amor, esfuerzo y entrega. Y por fin se empieza a reconocer que ese trabajo, que muchas veces no se ve, es vital para la sociedad. Lo importante ahora es que cada mujer pueda decidir libremente su camino.
“DAR VIDA ES ALGO QUE LA MUJER APORTA EN FORMA FÍSICA Y ESPIRITUAL, AL HOGAR, AL TRABAJO Y AL MUNDO EN GENERAL”


La maternidad ha sido valorada de muchas formas a lo largo de la historia. A veces se le ha puesto en un pedestal, otras veces se ha usado como excusa para limitar a las mujeres. Hoy, el reto es que el reconocimiento a las madres venga acompañado de respeto, apoyo y libertad. Porque ser madre no es fácil, y cuando se elige con amor, merece todo el respeto del mundo.

La vida es un don que debe de ser apreciado siempre y es necesario seguir desarrollando las condiciones para facilitar su desarrollo y conciliación con otros aspectos de la vida, de modo para que las diferentes civilizaciones puedan fomentar nacimientos para lograr que se equilibre con el crecimiento de los adultos mayores.
Es urgente dar un enfoque más humano a la cultura de la vida, en todas sus etapas y reconocer sin duda que la vida es el regalo más valioso que podemos tener, ya que es la posibilidad de que exista una persona.
FELIZ DÍA DE LAS MADRES PARA TODAS LAS MUJERES QUE VALORAN LA VIDA!!

